El enfermo mental lleva casi dos años sin hablar y sin reacción alguna, pero el doctor tiene la cura. Pone a una de sus enfermeras más putas a mamarle la polla al paciente.
Esta chica joven tenía un problema sexual bastante grave: nunca conseguía alcanzar el orgasmo. Se lo comentó a su viejo ginecólogo de toda la vida y como él conocía su cuerpo mejor que ella misma le dio unas clases prácticas de las posturas y de los juguetes que tenía que utilizar para llegar a correrse de placer.
Él está con problemas de estrés y demás, acude al médico y la doctora le receta una buena follada; ahí mismo se ofrece para ayudar en el tratamiento dándole su coño medicinal.